martes, 17 de marzo de 2015

El cine de Laurel y Hardy








Si hay algo difícil en la carrera de un actor, es la capacidad de hacer reír a la gente. Y si hay algo que me gusta más que ninguna otra cosa en la vida, es disfrutar y reírme. El cine me ha permitido siempre experimentar esta gran sensación, desde que creo que casi tengo uso de razón.

Con la excusa del 50ª Aniversario del fallecimiento del actor Stan Laurel, que mejor ocasión que dedicar esta entrada a uno de los momentos más felices que pasé en mi infancia, durante mi descubrimiento del cine y sus distintos géneros e intérpretes.

Me confieso un gran admirador de los comediantes de la Edad de Oro Norteamericana. Recuerdo mi infancia y parte de mi adolescencia disfrutando de muchas de estas películas; son un recuerdo imborrable para mi de momentos felices, durante años. 
Si hay unos actores con los que más he disfrutado de pequeño, han sido los cómicos Laurel y Hardy.


Laurel y  Hardy son sin duda alguna, la pareja cómica  más popular de los tiempos clásicos de Hollywood. Su imagen con toda seguridad, es identificada por millares de personas alrededor del mundo, que han disfrutado de esta pareja. Todas las parejas cómicas que surgieron en la historia del cine, tienen mucho que deberles a ellos.

La pareja integrada por el delgado y pelirrojo inglés Stan Laurel (1890–1965) y el robusto norteamericano Oliver Hardy (1892–1957), fue más que aclamada durante los años 20 y 30 del siglo XX, consiguiendo aunar sus diversos estilos de comedia en una sincronía, que se podría considerar única y casi perfecta.

Aunque comenzaron en el cine mudo; con la inclusión del cine sonoro, aportaron un estilo de comedia más sutil e inteligente. Eran como equipo la imagen de la armonía perfecta; su comicidad estaba basada en situaciones de contrastante, tanto psicológicas como de aspecto físico. Fascinaban por igual a niños y mayores.

Laurel era delgado, lunático, despistado, apocado, tímido, pero siempre encantador. Hardy por el contrario era valiente, atrevido, osado y pretencioso, pero nunca antipático.

Laurel y Hardy no solo fueron grandes amigos en las pantallas de cine, ya que su amistad llegó a ser una verdadera hermandad en el más completo e intenso de la palabra.

Os invito a descubrir en profundidad la carrera y vida de estos excepcionales actores.





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